viernes, 22 de septiembre de 2017

Museos | Museo de arte africano Arellano Alonso




MUSEOS Y GALERÍAS DE ARTE

MUSEO DE ARTE AFRICANO ARELLANO ALONSO

VALLADOLID





La Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid es una institución sin ánimo de lucro creada en el año 2004.  Con una finalidad puramente cultural, la fundación gestiona un patrimonio artístico considerado de los mejores de Europa y que cuenta con una excepcional colección de arte procedente de África subsahariana única en el mundo.

El museo Arellano Alonso se encuentra ubicado en el Palacio de Santa Cruz de Valladolid, considerado el primer edificio renacentista de España. La exposición, de carácter permanente,  recorre tres de sus salas.


                                        


El Salón de Rectores y la Sala Renacimiento acogen más de un centenar de esculturas en terracota; el conjunto público más importante conocido en este material tanto por su calidad como por su cantidad. En él están documentadas la práctica totalidad de las culturas que trabajaron el barro cocido a lo largo de la historia del continente, como los Nok, Ife, Edo, Djenné, Ségou o Jukun, entre otros.


En la Sala de San Ambrosio se exhibe el 'Reino de Oku” (Camerún), compuesto por objetos rituales vinculados al rey junto a impactantes máscaras de sociedades secretas tradicionales,  cuyas actividades deben permanecer en el más estricto misterio. La exposición se completa con la visita a la Galería superior ubicada en esta misma sala, en la que se exponen utensilios etnográficos de distintas procedencias. 




Salón de Rectores

Esta sala ha sido concebida como un espacio de introducción a la colección. Permite, en primer lugar, descubrir cuáles son los materiales empleados en el arte africano que van más allá del habitualmente conocido por la mayoría, la madera, vinculada a las célebres máscaras.

A continuación se muestran algunas de sus temáticas más relevantes, relacionadas con el culto a los dioses, rituales funerarios o con el recuerdo a los antepasados. Todo ello ejemplificado a través de un conjunto único de jinetes en terracota, así como por diversas representaciones de animales, plenas de simbolismo y belleza.


Por último, en el espacio "Miradas sobre África", se exponen con carácter temporal, algunas otras piezas de la colección. De esta manera el montaje se renueva periódicamente y se dan a conocer obras que de otra forma permanecerían ocultas en el almacén de la Fundación. 


                                        


Sala Renacimiento

Esta sala (que conserva los artesonados originales del Colegio de Santa Cruz, fechados a finales del siglo XV), alberga parte del conjunto de esculturas subsaharianas en terracota de la Fundación. Se trata de una de las más importantes colecciones de carácter público que existen actualmente en el mundo, destacando tanto por el número como por la calidad de sus piezas.

Las figuras expuestas han sido modeladas por las más significativas culturas asentadas en torno a las cuencas de los ríos Níger y Congo. Allí vivieron y trabajaron desde el siglo V a.C. hasta la actualidad. En ocasiones son pueblos que incluso ya han desaparecido, pero cuya huella se percibe aún en las creaciones en terracota más recientes.

Entre las más importantes culturas que se pueden contemplar en la exposición destacan los NoK, Ife, Edo, Djenné, Bura, Komaland, Jukun, Ewe, Mambila, Mangbetu o Bakongo, entre otros. Asimismo, se exhiben algunas piezas de la zona oriental del continente (Tanzania y Etiopía) también modeladas con este material milenario: el barro cocido.



                                        


La escultura Nok (Nigeria) es la más antigua de África, salvo la egipcia, datándose entre los siglos V a.C. y V d.C. Se caracteriza por sus figuras humanas en barro cocido naturalistas y con rasgos muy distintivos, como la ejecución del ojo de forma triangular y con una perforación central. También destaca el detalle de sus elaborados peinados y la riqueza de sus joyas.


                    


lfe y el antiguo reino de Benin (ambos en la actual Nigeria), son dos complejos culturales de gran relevancia en la historia del arte africano y universal. A partir del siglo XII, mientras Europa está sumida en la Edad Media, en ellos se desarrolla un arte refinado, propio de un alto grado de organización social y diferente también al que se estaba realizando en otras zonas de África occidental. Un arte cortesano, destinado a glorificar a sus reyes y a recordar a sus ancestros mediante retratos idealizados (en terracota o en metal) que los inmortalizan para siempre bellos y jóvenes.


                    


Djenné (Malí), rica ciudad-mercado amurallada y conocida durante muchos siglos por ser cruce de caminos de las caravanas del Sahara, dio nombre a una cultura caracterizada por un conjunto de esculturas antropomorfas de terracota halladas en su recinto. Es recurrente en ellas la posición arrodillada, sentada o en cuclillas de los personajes, y el tema de la serpiente, bien como escultura individual enroscada sobre sí misma, bien como motivo decorativo sobre los personajes. La presencia de este reptil está relacionada con la leyenda de esta cultura que habla del sacrificio ritual anual de una muchacha a la serpiente Bida para asegurar la fertilidad de los campos.

El pueblo lgbo se ubica en la zona este de Nigeria. Las técnicas empleadas en sus creaciones sugieren que esta sociedad había alcanzado un nivel de tecnología que rivalizaba o superaba a los europeos contemporáneos. En la actual Nigeria, los Igbo son el segundo grupo étnico en importancia y han mantenido hasta el siglo XX una tradición cultural y una identidad política relevantes.


                    



Los Jukun actuales, que se asientan en una zona del valle del río Benue, son al parecer herederos culturales de un poderoso imperio que dominó la zona desde el siglo XIV hasta el XVII II. Son muy escasas las esculturas conocidas de esta región y de esta época. Menos de una docena de ejemplares han aparecido desde mediados de la década de los 80, siendo el conjunto expuesto en el Palacio de Santa Cruz, esta pareja, el único conocido en el mundo como tal hasta el momento. Al parecer representarían a los padres ancestrales de los que desciende la tribu y formarían parte de los rituales de culto a los antepasados. 




Sala de San Ambrosio

La incorporación más reciente a las colecciones de la Fundación Arellano Alonso es el conjunto denominado "Reino de Oku", territorio localizado al noroeste de la República de Camerún, en la región de Grassland. Su peculiar orografía, de elevadas montañas de origen volcánico, le ha mantenido en un cierto aislamiento que ha permitido la persistencia de muchas de sus tradiciones y de una estructura social casi feudal.

En la cima de ésta se encuentra el Fon, el único que puede atravesar las puertas del palacio real, por ser considerado un ser sagrado. Por la misma razón sólo él puede utilizar ciertos objetos que simbolizan su poder: las denominadas regalías. Entre ellas se encuentran las camas de jefatura, empleadas a modo de asiento durante su entronización y otras ceremonias. Otro ejemplo es el trono real, denominado Kabar, caracterizado por tener respaldo, reposabrazos y por su rica decoración tallada.


                                        


En Oku todavía las Sociedades Secretas tradicionales mantienen su relevancia en la sociedad. Frenan los comportamientos que amenacen el bienestar general o atenten contra las costumbres, preservando la paz de la comunidad. Los castigos son aplicados por sus "máscaras': que tienen una carga mágica (denominada juju) que les da su poder y les dota de vida. Además se adornan con fetiches que sirven para proteger de todo mal a los miembros de la Sociedad y a la comunidad en general. Puede tratarse de conchas, osamentas, plumas, figuritas talladas en madera o plumas, entre otros objetos. Cuanto más agresiva es su danza y más repulsivo su aspecto, mayor será su poder.

Entre las Sociedades secretas más importantes se encuentran las del Kwiffon, la de los Príncipes, la de los médicos tradicionales o la de los soldados, cuya sede es la Casa de la Guerra.


                                        


La exposición se completa con varios fetiches (de madera y de terracota) e instrumentos musicales. Estos últimos poseen también una carga mágica. Tal es el caso de los tambores, empleados para aniquilar a los enemigos, para transmitir noticias relevantes o durante las ceremonias funerarias. Todos estos objetos, al igual que los anteriores, es la primera vez que se exponen fuera de Oku.





En la parte superior de la Sala de San Ambrosio se sitúa la Galería etnográfica. En ella se exhibe un conjunto de objetos de distintos materiales y procedencias que ayudan a comprender mejor algunas de las costumbres y tradiciones de estos pueblos africanos. Por ejemplo, bobinas de telar, rallacocos, cubresexos, reposacabezas, muñecas de fertilidad, joyas, etc.


A través de estas piezas, datadas en el siglo XIX, se constata que en África utilidad y estética van siempre unidas. Los objetos son empleados en la vida cotidiana o en rituales, pero su ornamentación está muy cuidada, presentando bellos motivos geométricos, animales o vegetales, que ponen de relieve la habilidad y creatividad de los artesanos. 






La obra destacada




Jinetes sobre camellos. Cultura Dakakari. XIX-XX

Nos encontramos ante una pieza excepcional de la cultura Dakakari, etnia procedente de Nigeria y datada entre los siglos XIX y XX. Posiblemente pudiera pertenecer a una urna funeraria de algún alto dignatario o de algún guerrero. Como podemos observar, la parte inferior de la pieza tiene forma esférica para alberga en su interior objetos que perteneciera al fallecido y que pudieran servirle en su viaje al más allá.

Son muy llamativas las grandes bocas circulares tanto de los camellos como de los jinetes que los montan. Expresan el dolor por la pérdida del difunto con gritos al cielo en una composición que seduce por su simetría y esquematización.  Como el resto de piezas de la sala, está realizada en terracota, un tipo de arcilla modelada y endurecida al horno.


                    



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DOCUMENTACIÓN


  • Museo de Arte Africano Arellano Alonso
  • Ministerio de Educación, Cultura y Deporte



OTRAS IMÁGENES:





                                        

                                                            



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