sábado, 10 de octubre de 2015

La Dama de Elche. V-IV a.C. Museo Arqueológico Nacional (Madrid)





DAMA DE ELCHE
V-IV a.C. Museo Arqueológico Nacional (Madrid)


La Dama de Elche es la pieza arqueológica y artística más importante de todo el arte ibero y su descubrimiento dio sentido y personalidad a nuestra cultura ancestral y a nuestra historia más reciente.

COMPOSICIÓN

La Dama de Elche es un busto íbero tallado en piedra caliza porosa en tonos ocres que se data entre los siglos V y IV a. C. Mide 56 cm de altura y tiene en su espalda una cavidad casi esférica de 18 cm de diámetro y 16 de profundidad, que posiblemente servía para introducir reliquias, objetos sagrados o cenizas como ofrendas al difunto. Otras muchas figuras ibéricas de carácter religioso, halladas en otros lugares, tienen también en su espalda este hueco. Nunca ha sido restaurado y aún conserva tierra adherida y restos de policromía que hacen pensar que toda ella estuvo pintada, al igual que las esculturas griegas y la Dama de Baza.

La escultura representa a una mujer ricamente ataviada y enjoyada, de facciones muy perfectas, posiblemente idealizadas. Los ojos de forma almendrada, que recuerdan a los de las korai griegas, tienen el iris hueco para incrustar en ellos posiblemente pasta vítrea, que en su momento daría mayor veracidad a su mirada. Presenta un tocado muy suntuoso en el que destacan a ambos lados del rostro dos grandes rodetes, probables estuches metálicos que recogerían el cabello en espiral.

Estas ruedas están decoradas con series de cuentas y motivos florales, se componen de un umbo y de unas varillas dispuestas radialmente. Para sujetar este aparatoso tocado, una pieza superior lo une a modo de tirante. A los dos lados del rostro cuelgan unos adornos consistentes en dos roleos o volutas superpuestas, de los que penden varios cordones rematados por colgantes con forma de anforilla. 

Su cabeza es cubierta con una tiara puntiaguda, quizá montada sobre una especie de peineta o mitra, y encima un mantilla sobre la que se ciñe una amplia cofia con tres filas de cuentas.

Viste tres prendas: una fina túnica cerrada al cuello con una pequeña fíbula del tipo anular hispánica, sobre ella una toga que cruza el pecho desde el hombro izquierdo y, sobre ambas un manto que se abre en pliegues rígidos y triangulares para que se puedan ver los collares que luce. 

Uno de ellos, de doble vuelta, tiene cuentas agallonadas y colgantes con forma de anforilla; del segundo de los collares penden al menos tres medallones de tipo lengüeta, considerados tradicionalmente como portamuletos o bullae, que serían piezas probablemente de metales ricos como el oro.





HISTORIA

La Dama de Elche entró en las páginas de la historia un 4 de agosto de 1897, cuando fue hallada casualmente en el yacimiento de La Alcudia, Elche, provincia de Alicante, en un hueco hecho con losas y adosado a la antigua muralla, al este de la ciudad. Seguramente, éste no era el lugar donde estuvo originariamente, sino que se trataba de una ocultación para librarla de algún peligro.

Según la leyenda local, Manuel Campello, un chico de 14 años que ayudaba en las tareas, fue su descubridor. Aprovechando un descanso de los jornaleros, empezó a excavar en el terraplén del montículo de La Alcudia hasta que, en un golpe de azadón, se dio cuenta de que topaba con algo duro que no era tierra.

Una vez descubierta,  fue adquirida por el hispanista francés Pierre Paris y vendida al Museo del Louvre por la cantidad de 5200 pesetas donde estuvo expuesta hasta 1941. 

Cuarenta años después, la dama pudo regresar a España junto a otras obras de arte gracias a las buenas relaciones entre el dictador español Francisco Franco y el general francés Philippe Pétain. 

Así, la escultura ibera de 2500 años de antigüedad desembarcó en el Museo del Prado junto con tres toneladas de objetos de arte expoliados que sirvió para que muchos estudiosos, historiadores y artistas comenzaran a interesarse por el entonces casi desconocido arte íbero.


¿QUIÉN FUE LA DAMA DE ELCHE?

De ella se ha dicho que es la imagen de una diosa, de una importante sacerdotisa, de una dama de la aristocracia ibérica, de una novia ricamente ataviada para su boda, e incluso que es una representación masculina, concretamente del dios Apolo. Por otro lado, por su aspecto formal y calidad escultórica se ha llegado a interpretar como una escultura de época romana e incluso como una falsificación del siglo XIX.

En efecto, en 1995 el profesor de la Universidad de Florida, John F. Moffitt publicaba el libro ‘El caso de la Dama de Elche. Historia de una leyenda’ en el que aseguraba que el busto encontrado en La Alcudia era falso. Sin embargo, los estudios llevados a cabo por el CSIC español confirmaban su autenticidad 10 años más tarde, forzando así al profesor norteamericano a retractarse de su escrito.

Respecto a su composición escultórica, algunos investigadores opinan que se trata y siempre se ha tratado de un busto, pese al corte traumático e irregular de la base; otros piensan que continuaba hacia abajo como herma o como cuerpo completo de pie o sedente, en una silla o entronada.

Por lo que se refiere a su carácter divino o humano, es una cuestión relacionada con la hipotética funcionalidad de la escultura. 

Si admitimos su condición humana, las joyas y el tocado serían un claro indicador de estatus alto en una sociedad antigua como la ibera.

En este sentido, la escultura representaría a algún personaje de la realeza o de carácter religioso como una sacerdotisa o una oferente, como ocurre con otras damas ibéricas, interpretadas como tales. El hecho de que en el mundo antiguo (incluso en la actualidad) los tocados y el uso de velos o mantillas estuvieran vinculados con los rituales religiosos y los santuarios apuntaría hacia esta dirección.





Por otro lado, si se admite el carácter divino de la Dama de Elche y dado que desconocemos el panteón de deidades íberas, se la podría relacionar con distintas diosas mediterráneas relacionadas con la maternidad y la fertilidad como Cibeles, la egipcia Isis, la púnica Tanit o la griega Deméter.

Además, el hecho de que haya llegado hasta nosotros casi intacta, gracias a las losas de piedra que la cubrían y otras precauciones que ya en la Antigüedad se habían tomado para protegerla, sugiere el gran aprecio que los antiguos ilicitanos tenían a la imagen. 

Su enorme valor explicaría también que después de su uso como imagen de culto, quizá ubicada en un templo de la ciudad, fuera posteriormente reutilizada, una vez convertida en busto, como urna cineraria.


AUTOR

Los iberos eran el conjunto de pueblos que poblaba gran parte de la península Ibérica, caracterizados por organizaciones políticas y sociales diversas y con un grado de desarrollo tecnológico desigual. la influencia de tres civilizaciones del Mediterráneo occidental -griegos, fenicios y cartagineses—, cuyo objetivo real era dominar las rutas del metal, realizó el milagro de crear un universo cultural único allí don-de había tantas diferencias. 

El arte ibero, que se extiende por la vertiente mediterránea y el sur de la Península, es, pues, la fusión entre la tradición nativa y las aportaciones unificadoras de estos pueblos mediterráneos.


DATOS DE INTERÉS

Artemidoro de Éfeso, hombre de Estado que viajó por las costas de Iberia alrededor del año 100 a. C., describe a la mujer íbera en un texto que ha llegado hasta nuestros días, y en el que puede reconocerse muy bien la descripción de la Dama de Elche, tal es el parecido:

“Algunas mujeres ibéricas llevaban collares de hierro y grandes armazones en la cabeza, sobre la que se ponían el velo a manera de sombrilla, que les cubría el semblante. Pero otras mujeres se colocaban un pequeño tympanon alrededor del cuello que cerraban fuertemente en la nuca y la cabeza hasta las orejas y se doblaba hacia arriba, al lado y detrás.

En contraste con la indumentaria plenamente autóctona, los rasgos faciales revelan una fuerte influencia de la escultura griega.”


El general de las SS nazis Heinrich Himmler ante la réplica  de la Dama de Elche en 1940


BIBLIOGRAFÍA

-  Ramos Folqués, A. (1965). La Dama de Elche. Ed. Peñíscola
-  Blázquez, J.M. (2004-2005): “Historiografía de la Dama de Elche”.
-  Olmos, R. y Tortosa, T.(Eds.) (1997): La Dama de Elche. Lecturas desde la diversidad. Colección Lynx.
-  Ramos Fernández, R. (1995): El templo ibérico de la Alcudia. La Dama de Elche. Elche.
-  Vives Boix, F. (2000): La Dama de Elche en el año 2000. Análisis tecnológico y artístico. Ed. Tilde.Valencia.
-  VVAA (1997): Cien años de una Dama. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
-  VVAA (2006): Iberia, Hispania, Spania. Una mirada desde Ilici. Ministerio de Cultura Publicaciones.Madrid.












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