sábado, 14 de enero de 2017

Carteles psicodélicos




CARTELES PSICODÉLICOS

UN VIAJE AL GRAFISMO DE LOS AÑOS 60




Colores calidoscópicos, formas que se funden entre sí, textos ilegibles e imágenes delirantes... hablamos, por supuesto, de los carteles psicodélicos de los años 60.


Los acontecimientos políticos de la guerra de Vietnam y los movimientos de protesta a favor de los derechos civiles generaron durante la década de los sesenta un nuevo clima que tenía como meta el replanteamiento y búsqueda de nuevos estilos de vida.

Este fenómeno de revolución socio-cultural y rupturista con los antiguos planteamientos marcó todo tipo de expresiones, desde la música hasta el diseño. Durante algo más de una década convivieron música, poesía y arte, interactuando conjuntamente, pero si algo caracterizó la estética de los años sesenta fue la innovación, extravagancia y originalidad de los carteles psicodélicos.

Sus artistas eran básicamente autodidactas, creando sus carteles para eventos y conciertos de música rock y danza, donde los asistentes gustaban de nuevos sonidos eléctricos, de alto volumen y la iluminación multicolor estridente. Estas experiencias fueron expresadas gráficamente en sus composiciones donde se dejaban ver formas turbulentas, imágenes descontextualizadas y tipografías deformadas, una amalgama de recursos audiovisuales y plásticos que recogían una nueva iconografía.

Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, The Doors, Grateful Dead o Janis Joplin  fueron algunos de los grupos y solistas que supieron traducir estos mensajes y fueron precisamente sus actuaciones las que dieron lugar a la mejor colección de carteles. Desde un principio, los promotores de eventos y salas musicales vieron en este nuevo lenguaje estético un renovado reclamo publicitario y contrataron a los mejores cartelistas para anunciar las actuaciones en el Fillmore Auditorium o el Avalon Ballroom, legendarias salas de Los Angeles por las que pasaron los grupos más importantes del momento y donde se celebraron algunos de los mejores conciertos de los años sesenta.

De entre todos los artistas pioneros que supieron representar las inquietudes de este movimiento, creando así un nuevo lenguaje, debemos destacar el grupo conocido como The Five, los cinco grandes del cartelismo psicodélico.




WES WILSON

Wes Wilson es considerado el padre del cartelismo del rock & roll ya que fue el primer artista en destacar en esta disciplina gráfica. Wilson reparó en la fusión entre el Art Nouveau y el Simbolismo, en especial en la letra de los carteles del Alfred Roller y otros artistas de la Secesión de Viena para desarrollar una nueva grafía original.

Esta forma de letra será el principal distintivo de sus carteles. Creó figuras abstractas con ellas, redondeadas, orgánicas en cierta medida. Estas formas derivan de su fijación por las figuras básicas, las manchas de colores y las proyecciones de luz líquida. Apoyándose en el precepto de la Edad de Oro de que con la edad alcanzamos la sabiduría para comprender que el principio no tiene final, dibuja figuras con movimientos ascendentes en espiral llevando en su recorrido la mirada otra vez hacia el interior.

La figura de la mujer será una imagen predominante en su posterior obra. Es un tema recurrente dentro del arte, pero en la cultura hippie la sensualidad es un aspecto clave, como también la libertad sexual. Wilson no la utiliza como objeto sino que hace un uso más profundo y espiritual, la hace poseedora de una sabiduría interior y a muestra en un contexto religioso-filosófico.

A diferencia de otros, Wilson lleva su propio ser al cartel, es un medio donde plasma su pensamiento, expresa la desarmonía entre su vida interior y la exterior. Por su síntesis en la forma y el color marcó un patrón, un modelo a seguir.


                                                            



ALTON KELLEY  & STANLEY MOUSE

Alton Kelley y Stanley ‘Mouse’ Miller son conscientes de la fuerza de las imágenes y su propuesta es la de un cartel más libre y atrevido con el fin de llamar la atención. Miller era un dibujante del comic hot-rod con un gran dominio del aerógrafo y Kelley, por su parte, empleaba la técnica del collage. La sintonía entre ellos era excelente y decidieron trabajar juntos creando los Mouse Studios. Los carteles los proyectaban juntos, Alton se encargaba de buscar las fotos, del collage y del diseño global, mientras que Stanley se ocupaba de los rótulos y gráficos.

Son satíricos, irónicos e irreverentes. Sus primeros trabajos recrean el estilo directo de la publicidad, utilizan logotipos de marcas comerciales o fotografías famosas para crear un flash al espectador, un divertido golpe mental que le estimule para ir al concierto. Es la época del boom de la información visual, sobre todo de la televisión, y ambos consideran que todas las imágenes tienen un mensaje común y que se pueden obtener resultados brillantes si se saben mezclar.

Una de sus creaciones más famosas es el cartel que realizaron en 1967 para la banda Grateful Dead. Se trata del conocido ‘Skull and roses’, la reproducción de un esqueleto rodeado de rosas que había realizado E.J. Sullivan en 1913 para ilustrar el libro The Rubaiyat del poeta persa Omar Khayyám. Este cartel marcará un hito tanto en la banda californiana, que lo utilizará para la portada de su álbum homónimo de 1971  como en la iconografía general del rock and roll.


                                                            



VÍCTOR MOSCOSO

Español de nacimiento pero criado en Nueva York, Victor Moscoso es el único con formación universitaria de los grandes cartelistas de los 60’s. Estudió teoría del color en la Universidad de Yale y acabó doctorándose en San Francisco. Moscoso recurrió a la falta de armonía, a colores vibrantes y a densas letras psicodélicas deliberadamente ilegibles para mantener la atención.

Sus primeros carteles fueron experimentales, incluso tomó elementos de los estilos de Wilson y Mouse y los adaptó, pero pronto encontró el suyo y lo direccionó hacia un nuevo concepto con el uso de efectos ópticos de formas y colores.

Desarrolló un tipo de letra que daba mucha flexibilidad al cartel y que al utilizarlas masivamente, muy juntas y acompañadas de colores calientes muy saturados, creaban ilusión de movimiento o como si desapareciesen en el fondo. Explotó el potencial del surrealismo y aportó una novedosa fuerza visual. Lo transformó desde una forma de arte independiente y estático en un elemento visualmente activo, una extensión del baile y los light shows.

Su obra es una brillante expresión de intensidad que por su relevancia, imaginación y dibujo, es una de las más destacadas en el arte del cartel rock y resume la energía que caracterizó la escena musical de San Francisco.


                                                            



RICK GRIFFIN

Rick Griffin es un excelente dibujante y diseñador imaginativo con una innata habilidad para el lápiz. Su pasión por la cultura de los nativos norteamericanos, patente en sus primeros trabajos, evolucionó hacia un estilo muy personal añadiendo ingenio psicodélico, referencias metafísicas y símbolos hippies.

En su evolución hace uso de imágenes metafóricas, ensambla fuertes imágenes con raros diseños y comienzan a aparecer símbolos abstractos, aunque muy expresivos. Son dibujos con un poderoso foco central que aumenta su impacto visual hacia los bordes, recurriendo a formas tridimensionales queriendo transmitir que el conocimiento y la bondad nacen desde dentro.

Poco después aparece su famoso globo ocular alado con cola de serpiente de cascabel que emerge de un agujero en llamas de una calavera. Este diseño supone un cambio drástico en el arte de Griffin. Los siguientes carteles expresan fuertemente lo concerniente a la realidad de la vida como la existencia, la muerte y la eternidad.

Gracias a sus trabajos, Rick Griffin y Víctor Moscoso conocieron a Robert Crumb, dibujante de culto y editor de Zap Comix, la cuna del comic underground estadounidense. Ambos ingresaron en la plantilla y se estrenaron en el número 2 en junio de 1968 continuando su carrera artística con sendos éxitos.


                                                            



Los Cinco fueron dejando paulatinamente la producción de carteles para centrarse en otras disciplinas, pero la demanda de este nuevo arte gráfico seguiría vigente algunos años más. Nombres como David Singer, Bonnie McLean,  Lee Conklin, John Van Hamersveld, Randy Tuten o Michael Bowen tomarían el relevo y se unirían a la larga lista de los grandes artistas del cartelismo psicodélico.

En 1971 el Louvre celebró una novedosa exposición sobre los carteles de rock. Con el fin de obtener fondos para comprar originales, el museo se tuvo que desprender de tres valiosas obras del pintor Toulouse-Lautrec llevadas a subasta, una arriesgada apuesta, teniendo en cuenta el año en que se celebraba. Sin embargo, el tiempo le daría la razón al prever que los carteles de los años sesenta incrementarían su valor artístico, cultural y monetario. Recientemente, un cartel de 1966 del concierto de los Beatles en el Shea Stadium se subastó por más de 125.000 euros.

El cartel psicodélico fue la respuesta visual a un naciente espíritu de libertad y revolución social que removió los cimientos de la cultura contemporánea.  Fue entonces cuando los cinco grandes ilustradores sentaron las bases del diseño del cartel rock, aportando expresión visual al lenguaje de la música, el concepto gráfico de un tiempo y un sonido.

¡Paz y buen viaje a tod@s!






‘’En los carteles de los sesenta fue donde las Bellas Artes y la publicidad se encontraron. Fue una gran época, y rompimos todas las reglas.’’ 

(Stanley Mouse) 



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