viernes, 16 de septiembre de 2016

Museos | Museo Nacional de Antropología


MUSEOS Y GALERÍAS DE ARTE

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA

MADRID





El Museo Nacional de Antropología se encuentra frente a la madrileña estación de ferrocarriles de Atocha  y tiene el privilegio de ser el primer museo dedicado a ésta ciencia en nuestro país. Desde que fuera inaugurado por el Rey Alfonso XII en 1875 su función ha variado a lo largo del tiempo desde museo anatómico, centrado en el estudio del hombre y su cuerpo físico, al actual Museo, más enfocado a la antropología social y cultural.

Las colecciones que a lo largo del tiempo se han ido incorporando a sus fondos son muestras de la cultura material de diferentes pueblos de África, América, Asia, Europa y Oceanía así como de antropología física.


Hoy en día, la exposición permanente del museo ofrece una visión global de las distintas culturas existentes con objetos, piezas artísticas y restos óseos procedentes de todo el mundo quedando así definida su actual vocación multicultural.




El museo se estructura a partir de un patio central con tres plantas dedicadas mayoritariamente a los grandes continentes de América, África y Asia.

En la planta baja del edificio se muestra la colección de Asia formada a partir de piezas y objetos procedentes de Filipinas, La India y Extremo Oriente, en su mayor parte. Destacan los fetiches de dioses y ancestros como la figura del Bulol, dios de los graneros de la etnia ifugao de Filipinas, el Altar de Durga procedente de Bengala del siglo XIX, un altar doméstico chino del siglo XVII y las figuras de la diosa hindú Ganesha en madera de teca policromadas.

Anexa al patio de la planta baja se encuentra la sala de Antropología física, es decir, los orígenes del museo. En esta sala se exhiben las piezas más importantes de la colección del Doctor Velasco, célebre médico segoviano  y verdadero impulsor de este museo. Este gabinete de curiosidades científicas recoge alguno de los elementos más curiosos del edificio. Se trata de animales diseccionados, cráneos humanos decorados o momificados, máscaras de difuntos maoríes y el esqueleto del gigante de Extremadura, Agustín Luengo, de 2,35 cm. de altura.


                              


Antes de abandonar la planta baja, el museo reserva el patio y una sala más para las exposiciones temporales que completan y amplían la diversidad y oferta cultural del centro.

La primera planta está dedicada al continente africano. La parte más importante de ésta colección procede de expediciones y viajes científicos realizados a finales del siglo XIX y principios del XX además de diversas compras y donaciones. Destaca la colección de Guinea Ecuatorial, Senegal, Nigeria o Gambia. Algunas de las piezas más bellas de esta planta forman parte de la colección de máscaras rituales, como la máscara Yaka procedente de la República Democrática del Congo, la máscara Gelede de Nigeria o la máscara casco con forma de tiburón de la etnia Bijago, de Guinea-Bisáu. También son muy interesantes otros elementos de la colección como un relicario romboidal procedente de Gabón, un taburete labrado de la cultura Bamum y un gran número de vasijas, cuencos y recipientes decorados de otros pueblos de África.

En la planta superior se aloja la colección dedicada a América. La mayor parte de esta colección procede de la Amazonía peruana, colombiana y brasileña y otras zonas del continente americano desde el ártico, las llanuras y el suroeste de América del Norte hasta Mesoamérica y el área andina.


                              


Podemos ver un altar de difuntos mexicano, objetos de la religión vudú haitiana, vasijas moche, coloridas máscaras  andinas y argentinas y hasta una cabeza reducida de la etnia shuar de Ecuador, los llamados jíbaros. También son de gran interés los objetos y vestidos del Sureste norteamericano: muñecas kachina del pueblo hopi, trajes ceremoniales de los sioux lakota, penachos, collares y un cinturón navajo, llamados concho, por los discos de plata con forma de conchas que lo componen. Con uno de estos cinturones posaba el cantante Jim Morrison, de la banda de rock The Doors, en muchas de sus actuaciones, poseído según él, por un espíritu navajo.

El Museo Nacional de Antropología es en definitiva un encuentro de caminos entre los pueblos del mundo, un museo multidisciplinar que tiene como objetivo fundamental favorecer la comunicación entre las culturas resaltando valores como la multiculturalidad, el respeto, la diversidad y la igualdad.


La obra destacada




Máscara Gelede. Pueblo Yoruba. Nigeria. Siglo XIX

Con este tipo de máscaras se rinde culto a los poderes espirituales de las mujeres mayores, comparables a los dioses, espíritus o antepasados. Estos poderes pueden tener efectos positivos o negativos, por lo que con este tipo de máscaras se pretende entretener e instruir al grupo y las mujeres mayores, agrandándolas, para que utilicen sus poderes para el bienestar de la comunidad. En las representaciones la máscara es portada por hombres sobre la cabeza, lo que deja intuir su rostro oculto por un ligero velo. La fiesta tiene lugar durante las estación seca, finalizado el ciclo agrícola, para favorecer la fertilidad y ahuyentar a los malos espíritus.

(África. Museo Nacional de Antropología. Mº de Educación, Cultura y Deporte. 2005)


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DOCTOR VELASCO



El origen de este museo se debe a la iniciativa personal de Don Pedro González Velasco (1815-1882), uno de los más célebres médicos de nuestro país. Pero el Doctor Velasco no solo fue un respetado catedrático en medicina sino que fue también un entusiasta coleccionista. Sus logros profesionales –creó la Sociedad Anatómica- y su buena praxis como cirujano le dieron la posibilidad de viajar por todo el mundo y desarrollar otra de sus pasiones, el coleccionismo de  objetos etnográficos, antropológicos y deformidades anatómicas.

Este médico segoviano quiso crear un espacio donde copilar y exhibir sus variadas colecciones, siguiendo el modelo de otros museos europeos. Para ello invirtió todos sus ahorros en la construcción del actual edificio, de estilo neoclásico, llevado a cabo por el Marqués de Cubas.

Este interés lo apartó de la vida pública en sus últimos años de vida y lo envolvió en un halo de misterio después de la muerte de su hija de 9 años, la cual embalsamó y fue objeto de historias y rumores sobre la salud mental del ilustre doctor que recorrieron el Madrid de finales del XIX.

A su muerte el Estado compró el edificio y todas sus colecciones asumiendo así su conservación y mantenimiento como institución pública.





DOCUMENTACIÓN


  • Museo Nacional de Antropología
  • Ministerio de Educación, Cultura y Deporte






OTRAS IMÁGENES:


                              
                              




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