Castillo de Corvin. XV. Brasov. Transilvania. Rumanía
El Castillo de Hunyad, también llamado
Castillo de Corvin, es una fortaleza de origen medieval situada en la ciudad transilvana
de Hunedoara, Rumanía. Su construcción data de época gótica pero sus añadidos
renacentistas, barrocos y la restauración a la que fue sometida en el siglo XX
son las que le otorgan su imagen actual. Todo un conjunto de elementos arquitectónicos
y artísticos que lo han convertido en uno de los castillos más importantes de
Rumanía y también uno de los más bellos de Europa.
Fue construido en 1446 bajo las
órdenes del Conde Juan Hunyadi, voivoda de Transilvania, sobre un antiguo
emplazamiento militar a orillas del río Zlasti. El castillo es un edificio que
destaca por sus grandes proporciones, sus fuertes torres, muros abalconados y, por encima de todo, por el prominente puente de
madera y grandes pilares de piedra que dan acceso a la fortaleza.
Su interior alberga más de 40 cámaras
entre estancias, salones, galerías, dormitorios, fortines y mazmorras que se
reparten en dos niveles. La decoración es en su mayoría de finales del siglo
XIX cuando fue llevada a cabo su última restauración.
Este castillo es conocido
históricamente por albergar en sus mazmorras al sanguinario gobernante de
Valaquia, Vlad Tepes, condenado en 1462 por sus crímenes contra la nobleza
sajona de Transilvania. Este personaje pasó aquí siete largos años hasta ser
liberado por la Iglesia de Roma para continuar su cruzada contra los turcos.
Anualmente, la localidad de
Hunedoara ofrece visitas guiadas, recreaciones históricas y otras actividades
culturales asociadas al castillo, eventos que atraen cada año a miles de
turistas y enamorados de la historia medieval. Otro dato interesante nos revela
que en las inmediaciones de este castillo se encuentran las canteras de donde
salieron el acero con el que se construyó la torre Eiffel o según la leyenda
del Rey Arturo, el acero para la espada Excalibur.
Castillo de Poenari. XIII. Curtea de Arges. Valaquia. Rumanía
El castillo o ciudadela de
Poenari es una fortaleza de los siglos XIII al XV en actual estado de ruinas construida
sobre el monte Poenari, en la región rumana de Curtea de Arges. Es considerado como
el auténtico Castillo de Drácula ya que fue la residencia del monarca que
inspiró a Bram Stoker a escribir su famosa novela.
Cuando el príncipe Vlad III llegó
hasta el collado de Arges en 1459 decidió rehabilitar la antigua torre vigía del
siglo XIII y convertirla en su residencia oficial y centro militar. El lugar
elegido se situaba en la cima de un acantilado a 500 metros sobre el rio Arges y
supondría el bastión más importante del reino de Valaquia pero también el
baluarte del cristianismo en la frontera con el imperio turco.
El monarca levantó a continuación
una ciudadela que cubriría toda la cima del monte Poenari con casi 50 metros de
longitud, añadió nuevas torres de vigilancia y la rodeó con muros de tres
metros de grosor, elementos que la hacían prácticamente inexpugnable a
cualquier ataque. El enclave ofrecía además una enorme seguridad y el control
de un paso fronterizo estratégico entre las montañas. Al sur, las tierras de
Vlad, Valaquia y de igual importancia al norte, Transilvania, en tierras sajonas
donde disponía de dos castillos más.
Con una planta necesariamente
poligonal, la ciudadela contaba con una torre de la pólvora y tres torres
centinelas, todas techadas, más una terraza almenada que serviría de
baluarte. Sus muros fueron fabricados con
ladrillo rojo sobre una base de piedra gris, lo que le da ese aspecto exterior
de dos tonos.
Las crónicas que narran la vida
de Vlad III señalan como en este castillo se vivieron los acontecimientos más
trágicos y sangrientos del monarca como el suicidio de su esposa desde lo alto
de la torre de la pólvora, la vez que ordenó clavar los turbantes de dos
emisarios turcos y por encima de todos la ejecución de 20.000 hombres ensartados
en estacas de roble, una acción por la que sería renombrado como Vlad Tepes, el
empalador.
Su práctica de empalar a todo
enemigo viviente cobró durante los años que habitó este castillo su grado más
alto de sadismo y crueldad generando todo un bosque de empalados alrededor de
la fortaleza, una visión abominable que haría retroceder a cualquier ejército
fuera turco o boyardo. Además, debemos
añadir que su construcción fue llevada a cabo por los nobles esclavizados de la
ciudad de Tirgoviste que sobrevivieron a una de sus matanzas más recordadas.
Tras la muerte de Tepes, la ciudadela
fue habitada durante un tiempo pero finalmente acabó abandonada durante siglos
hasta que a finales del siglo XX fue rehabilitada y abierta al público. Como
contrapunto a su pasado trágico, desde esta cima pueden verse los frondosos
bosques que lo rodean y contemplar uno de los paisajes más bellos de Europa.
Eso sí, para ello deberemos subir los 1480 escalones que cuenta la escalera de
acceso al recinto.
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