sábado, 22 de abril de 2017

Historia de la animación | Walt Disney




HISTORIA DE LA ANIMACIÓN  |  CAPÍTULO  3







WALT DISNEY

LA FÁBRICA DE LOS SUEÑOS




Walt Disney (1901-1966) es considerado el padre de la animación infantil. Famoso en todo el mundo por fundar en 1923 el imperio Walt Disney Company, de sus estudios han salido personajes tan entrañables como Mickey Mouse, el pato Donald, Bambi, Dumbo, Peter Pan, Pinocho o La Sienita.

Walter Elias Disney nació en Chicago en 1901 pero fue en Kansas City donde comenzó su carrera artística animando anuncios para la prensa gráfica. En 1922, con tan solo veinte años, crea su propia empresa de animación, Laught-O-Gram Films, pero la falta de financiación le hace echar el cierre y trasladarse a Hollywood, la cuna del cine, donde ésta vez sí tendrá éxito.

Después de perder los derechos de su primer personaje, ‘Oswald, el conejo afortunado’ (1927), Disney buscó junto a su amigo y dibujante Ub Iweks, el personaje que lo sustituiría y que cambiaría por completo el mundo de la animación.

Era diciembre de 1928 y el cortometraje ‘Steamboat Willie’ (1928) suponía el estreno cinematográfico de Mickey Mouse (1928). Allí nació una estrella que a partir de entonces se convertiría en uno de los personajes más populares del siglo XX. Este ratón nacido en plena depresión norteamericana es actualmente, no sólo el máximo emblema de la compañía Disney, también es hoy uno de los motores en los que se sustenta la economía estadounidense. No importa el país, el idioma o la edad que tenga cada individuo para reconocer los tres redondeles o círculos negros sobre un papel, la silueta de Mickey es inconfundible para cualquiera.


                                        


Tras el ratón Mickey vendrían otros como el ‘Pato Donald’ (1934), ‘Goofy’ (1932) o ‘Pluto’ (1942), personajes icónicos que conformaban el reparto principal de sus primeros filmes. Estas apariciones eran habituales en la serie de animación Silly Symphonies (1929-1939), que dio algunos de los cortos animados más importantes de la historia del cine como ‘´Árboles y flores’ (1932), el primer dibujo animado en color y la primera animación oscarizada.

El éxito de estos cortometrajes cristalizaría con la realización de la primera película animada, ‘Blancanieves y los 7 enanitos’ (1937). Considerada por muchos como una obra maestra, la película marca una nueva etapa en el terreno de la animación por las innovaciones técnicas y artísticas desarrolladas para esta película.


Fotograma de 'Blancanieves y los siete enanitos' (1937), una obra maestra del cine de animación


A partir de ahí comienza la etapa de esplendor del estudio, en los 40’s y 50’s, en la que realiza clásicos como ‘Pinocho’ (1940), ’Fantasía‘ (1940), ‘Dumbo’ (1941), ‘Bambi’ (1942), ‘La Cenicienta’ (1950) o ‘La Dama y el vagabundo’ (1955). Para entonces, Disney había creado una escuela de formación de artistas de donde saldrían los animadores más importantes del siglo XX, una escuela pionera en la utilización de numerosas innovaciones técnicas en el cine de animación, como el sonido, el color o la cámara multiplano. En el plazo de unos doce años -entre 1928 y 1940-, los estudios Disney habían logrado convertir los antes menospreciados dibujos animados en un sofisticado medio de expresión artística capaz de competir con cualquier género cinematográfico.

                                        


La década de los cincuenta es conocida como la edad de oro de la animación estadounidense en la que Disney rivalizaba con otros estudios como Warner Bros. o Metro-Goldwing Mayer. De esta época resultaron los diseños definitivos de los iconos de Disney que ahora iban acompañados  de sus novias Minnie y Daisy y joyas como ‘Alicia en el país de las maravillas’ (1951), ‘Peter Pan‘ (1953) o ‘La bella durmiente’ (1959). Pero estos personajes debían competir con creaciones de otras compañías como Tom & Jerry (1940) o la más que competitiva serie Looney Tunes (1930-1969), una disputa por la audiencia que continúa hasta el día de hoy.


'Alicia en el país de las maravillas' (1951) fue otro éxito de Disney aunque fue
criticada el sector lierario por 'americanizar' la historia de Lewis Carroll


Walt Disney murió en el año 1966 dejando un legado imperecedero de ideas y técnicas de animación  revolucionarias que el estudio continuó desarrollando en los  años posteriores. ‘101 Dálmatas’ (1961), ‘El mago Merlín’ (1963) y ‘El libro de la selva’ (1967) continuaron la senda de éxitos mientras la compañía intentaba reinventarse con películas que mezclaban animación e imagen real como ‘Mary Poppins’ (1964) o ‘La bruja novata’ (1971). Pero tanto la calidad de las producciones como la calidez y originalidad de los primeros personajes fue disminuyendo con el paso de los años hasta entrar en una profunda crisis creativa y financiera que se alargó varias décadas.


                                        


Los setenta se consideraron el principio del declive, aunque ‘Los Aristogatros’ (1970), ‘Robin Hood’ (1973) o ‘Las aventuras de Winnie the Pooh’ (1977) sean hoy recordados como clásicos. Sin un rumbo fijo y bajo una dirección desconectada de la audiencia, la década de los ochenta fue la del desconcierto en el gran estudio. ‘Los Rescatadores’ (1977), ‘Basil, el ratón superdetective’ (1986) u ‘Oliver y su pandilla’ (1988) pueden evocar nostalgia y simpatía en algunas generaciones pero lo cierto es que casi acaban con la compañía. Los nuevos estrenos evidenciaban la falta de ideas y la dirección no conectaba con el nuevo público nacido ya al amparo de la televisión.

De modo que Disney  comenzó a producir series de animación en las que repescaba personajes secundarios como el tío Gilito o las ardillas Chip y Chop. Este giro de timón resultó un acierto y series como ‘Los Osos Gummi’ (1985), ‘Patoaventuras’ (1987) o ‘Guardianes rescatadores’ (1989) reflotaron los estudios y le reportaron grandes beneficios ante una crisis que le habría llevado a la quiebra.


                                        


Fue ‘La sirenita’ (1989) la que le mostró el camino para que en la década de los noventa, Disney volviera a ser la gran fábrica de sueños que había sido, logrando una segunda y renovada edad de oro con títulos como ‘La Bella y la Bestia’ (1991), ‘Aladdin’ (1992) y ‘El rey león’ (1994), películas que devolvían a los estudios Disney su posición hegemónica en el cine de animación.


                     'La bella y la bestia' (1991) fue aclamada por la crítica internacional y obtuvo dos premios Oscar


Esta nueva etapa continuó lanzando originales historias como ‘Pocahontas’ (1995), ‘El Jorobado de Notre-Dame’ (1996), ‘Hércules’ (1997), ‘Mulan’ (1998) y ‘Tarzán’ (1999) sin olvidar el formato televisivo de las series, que contaban ya con canales propios.


                                        


El nuevo milenio y la revolución digital llegaron a la animación de la mano de Pixar. El mini estudio de John Lasseter se dio a conocer con ‘Toy Story’ (1995), el primer largometraje hecho por ordenador. En 2006 se fusiona oficialmente con Disney y de esta unión saldrían los grandes trabajos como ‘Bichos’ (1998), ‘Monstruos S.A.’ (2001) y sobretodo,  ‘Buscando a Nemo’ (2003). Desde entonces las opiniones de Lasseter son primordiales para la compañía y sus largometrajes han posicionado a los estudios Disney, de nuevo, en la vanguardia de la animación.

Las siguientes películas evidencian que la digitalización es el futuro de la compañía y los continuos avances en el mundo de la animación se evidencian en los nuevos títulos como ‘Los Increíbles’ (2004), ‘Ratatouille’ (2007), ‘Frozen’ (2013) o ‘Vaiana’ (2016), sin dejar totalmente de lado la producción en dos dimensiones con ‘Lilo & Stich’ (2002), ‘Hermano Oso’ (2003) y ‘Tiana y el sapo’ (2009).


                                        


Actualmente, la compañía Disney es la mayor empresa de animación del mundo y una de las fábricas de sueños más importantes de la historia de cine, pero como recuerda Walt Disney ‘…todo empezó con un ratón’.






Pero la animación en Estados Unidos no era una creación exclusiva de Walt Disney. La popularidad de las viñetas cómicas de algunos periódicos contribuyeron a que algunos editores se vieran seducidos por el mundo del cine y algunas compañías cinematográficas como Universal, Metro-Goldwing-Mayer y sobretodo, Warner Bros. se lanzaran a la aventura de producir cortometrajes animados. De todas, solamente una consiguió hacer sombra al, por entonces, incipiente imperio Disney incluso superarlos durante algunos años arrebatándole más de un Oscar. Esta es la compañía Warner Bros. Y su serie de cabecera llamada Looney Tunes.  





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