El empresario y mecenas de arte Jordi Clos (1950-) creó la fundación dos años atrás, en 1992, para gestionar y mostrar la colección de arte antiguo que había recopilado tras más de veinte años de viajes por el mundo. Su fascinación por las culturas primitivas, y en concreto, por el antiguo Egipto, se puede admirar desde entonces a través de colección del Museu egipci de Barcelona, el primer museo en nuestro país dedicado íntegramente al mundo de los faraones.
El museo se divide en tres plantas con más de 2000 m2 donde se exhiben un total de 1.100 mil piezas arqueológicas. Sarcófagos, momias, productos de higiene y belleza, amuletos, dioses y diosas, son algunos de los objetos que permiten al visitante acercarse a las costumbres de la civilización faraónica.
El primer ámbito del museo se desarrolla en torno a la figura del faraón y la familia real así como a diferentes cargos y personajes de relevancia. Representaciones reales, estatuas de sacerdotes y funcionarios y algunos ushebtis principescos contribuyen a completar la visión de una parte de la compleja y variada sociedad faraónica.
Amuletos, collares y pectorales realizados en oro y piedras preciosas fueron utilizados ampliamente por los antiguos egipcios, bellas y lujosas creaciones cuyo poder mágico debía beneficiar a sus portadores. También recipientes cerámicos y de piedra.
La atención y el cuidado que los egipcios dedicaron a sus cuerpos se pone de manifiesto en la gran cantidad de objetos y productos relacionados con la cosmética que tuvieron a su disposición: vasos para ungüentos, potes para kohol, paletas para la preparación de cosméticos, etc.
Los egipcios consideraron la muerte terrenal como una interrupción temporal, ya que el ser humano tenía la posibilidad de vivir eternamente. Los principales protagonistas del mito de 0siris, la momia de la llamada Dama de Kemet, vasos canopos y algunos animales momificados ocupan este interesante espacio. En las cámaras funerarias de las tumbas, sarcófagos, máscaras, mortajas, vasos canopos o amuletos, aparecían en contacto directo con la momia. A su alrededor, podían disponerse figuras de divinidades, ushebtis o maquetas funerarias.
El templo egipcio fue concebido como la casa de los dioses y una morada adecuada para su adoración. Relieves parietales procedentes de templos, estelas, figuras votivas o instrumentos litúrgicos ilustran este apartado de la religiosidad egipcia.
La colección permanente concluye con una amplia muestra de divinidades, agrupadas por tríadas divinas, por técnica de fabricación o presentadas individualmente por su calidad estética y técnica. El busto de la diosa Sejmet en granito, estatuillas en bronce de los dioses Ptah, Osiris, Neit o Isis, figuras en pasta vidriada, la colosal cabeza de babuino o la expresiva imagen del dios Bes en grauvaca completan el recorrido.
Exposición temporal:
Tutankamón, historia de un descubrimiento (Sala -1)
El subsuelo del museo, la tercera sala, se reserva a las exposiciones temporales que, en esta ocasión, centran su atención en el hallazgo de la tumba de Tutankamón. Con esta exposición el museo rinde homenaje a esta auténtica aventura arqueológica a través de espacios dedicados a sus protagonistas, a los métodos de trabajo seguidos o al impacto mediático generado por el descubrimiento.
El Museu Egipci de Barcelona se ha convertido en un referente nacional dentro del ámbito de la arqueología no solo por su colección única de arte antiguo sino también por tener su propia Escuela de Egiptología donde se llevan a cabo cursos, charlas y talleres infantiles que pretenden acercar a todos los públicos las maravillas de esta civilización milenaria.