jueves, 1 de diciembre de 2016

Fiestas y tradiciones | La noche del Krampus





FIESTAS Y TRADICIONES

LA NOCHE DEL KRAMPUS

Según una antigua tradición del folklore centro-europeo, cada 5 de diciembre un demonio de la Navidad baja de las montañas dispuesto a llevarse a los niños que se han portado mal durante el año. Una leyenda que se ha mantenido en muchos países de la geografía alpina a través de ilustraciones, representaciones y desfiles que hacen alusión a este ser llamado a castigar las malas acciones. Y tú, ¿has sido un buen chico? El Krampus ha llegado a la ciudad.


El nacimiento de Jesucristo es celebrado en todo el cristianismo como el día  más importante del año litúrgico, un acontecimiento que se rememora anualmente cada 25 de Diciembre y que se conoce como Día de Navidad. Este día viene precedido por el tiempo de advenimiento, un periodo de preparación espiritual que comprende las últimas cuatro semanas del calendario donde se promulgan las buenas acciones, se renuevan los propósitos y las familias se reúnen e intercambiar presentes.

El público infantil es sin duda el gran protagonista de estas fechas. Durante el año, todos los niños del mundo esperan con gran entusiasmo los últimos días de diciembre donde ven recompensado su buen comportamiento con dulces y regalos. Pero valorar las acciones de los más pequeños no es siempre una tarea fácil, por ello, padres y tutores cuentan con la ayuda de figuras bondadosas de origen folklórico o religioso que aparecen por todo el mundo con este cometido. Como Santa Claus en Norteamérica, los Reyes Magos en España, Julenissen en Escandinavia, la Befana en Italia o San Nicolás en Centroeuropa.

Sin embargo, no todo en estas fechas es bondad y buenas intenciones. Del mismo modo que existen figuras destinadas a premiar las buenas acciones, también las hay que ejercen el papel contrario.

Las leyendas sobre seres terroríficos que secuestran niños son narradas por los padres a los hijos a través de fábulas o cuentos como una advertencia ante un mal comportamiento. Así, el boogieman u hombre del saco en los países anglosajones, los trolls en Escandinavia o el coco en España aparecerían por las noches para castigar a los niños traviesos y desobedientes. De entre todos ellos, existe uno en concreto asociado a estas fechas, un demonio que habita la geografía alpina y que responde al nombre de Krampus, el demonio de la Navidad.


                                        


La noche del Krampus o Krampusnacht

Existe una antigua tradición centroeuropea que habla de un acompañante de San Nicolás, un ayudante siniestro que al contrario que el Santo, que recompensaba a los niños buenos con dulces y frutas, secuestraba a los que habían sido malos. Este personaje se presentaba la noche del 5 de diciembre, víspera del día de San Nicolás, conocida como Krampusnacht o Noche del Krampus.

En la Europa previa al cristianismo, existían gran variedad de leyendas asociadas al pago de tributos a las deidades, alguno de los cuales sucedían durante el solsticio de invierno. Los antiguos habitantes de la región de Baviera, en Alemania, se vestían con pieles y huesos de animales y teñían sus caras con carbón a finales de otoño, reuniéndose en torno a grandes hogueras en un intento de asustar a los demonios del invierno.

Las entidades malignas o portadoras de malos augurios no eran sino representaciones simbólicas de los miedos ancestrales de estos pobladores y algunos de ellos acabaron generando seres legendarios como el Krampus, un demonio procedente de las montañas que era contentado con ofrendas a cambio de no asolar cosechas ni traer desgracias. Su nombre proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa ‘garra’, pero su leyenda se extendió a regiones colindantes que adaptaron su nombre como Ruprecht, Klaubauf, Pelzebock o Schmutzli. No obstante, el término Krampus es común a todos ellos.


                                        


Estas costumbres fueron prohibidas por la Iglesia Católica durante varios siglos por estar asociadas a rituales paganos, sin embargo, en la práctica, se mantuvieron en muchas zonas montañosas de Europa.  Finalmente, en el siglo XVII, el pragmatismo se impuso a las prohibiciones y la figura del Krampus acabó ligándose a la de San Nicolás, un santo conocido por su bondad con los niños que, desde entonces, es acompañado por este demonio.

Durante el siglo XX, su imagen fue nuevamente perseguida por el régimen nazi al ser considerada una tradición impulsada por los socialdemócratas, pero una vez más, la pervivencia de las antiguas tradiciones se mantuvo en muchos lugares que desde los pequeños núcleos hasta las grandes ciudades acabaron por restaurar definitivamente la figura del Krampus hasta el día de hoy.


Fotografía tomada en Austria durante la década de 1920


Un aspecto demoniaco

La apariencia del Krampus contiene variaciones regionales que se extienden a toda la geografía alpina, pero la mayoría de ellas comparte algunas características comunes. Se trata de una criatura fantástica con atributos de carnero como cuernos y pezuñas, una larga lengua roja, colmillos y cubierta de un espeso forraje de pelo oscuro. De su cuerpo cuelgan multitud de cadenas –de posible añadido cristiano-, y cencerros de varios tamaños que hacen sonar de manera ensordecedora.

Puede vestir ropas harapientas o carecer de ellas pero hay dos elementos que se repiten en todas sus variantes. Uno es el ruten, un haz de ramas de abedul con el que azota a todos los que son merecedores de su castigo y tiene un posible origen en las ofrendas que se hacían a los dioses paganos en la antigüedad. El segundo es una cesta de mimbre, saco o jaula donde el Krampus aprisiona a los niños hasta lo alto de las montañas donde, según la leyenda, serán devorados.

Uno de los elementos que mejor han sabido retratar esta figura son las Krampuskarten, postales navideñas en las que es representado llevando a cabo sus fechorías contra niños y adultos. Habitualmente vienen acompañadas de la leyenda Gruss from Krampus (Recuerdos del Krampus) como recordatorio de lo que nos puede pasar si no actuamos correctamente. Estas imágenes comenzaron a imprimirse a principios del siglo XX  y siguen siendo un regalo habitual entre familiares y amigos durante las fechas navideñas.


                                                            


En algunos casos, la imagen del Krampus se ha dulcificado para dotarlo de un aspecto menos aterrador, pero en otros parece que ha sufrido una evolución contraria, dando lugar a nuevas formas de representación contemporáneas como la Krampuslauf.  


Carrera del Krampus o Krampuslauf

Estamos en la ciudad de Salzburgo, Austria, en pleno corazón de los Alpes, para ser testigos de uno de los desfiles más insólitos que se pueden ver en estas fechas navideñas.

Salzburgo celebra con especial intensidad este período del año y llena sus calles de actividades y eventos. Los tradicionales mercadillos de Navidad se instalan en los lugares más emblemáticos y sus habitantes se lanzan a las calles a beber vino caliente, comer galletas de jengibre y comprar artículos artesanales.

Pero al caer el sol el centro de la ciudad se paraliza y las campanas de las iglesias repiquetean anunciando la llegada del Krampuslauf o Carrera del Krampus, un desfile popular que reúne cada año a cientos de turistas.

El desfile está compuesto por grupos de personas disfrazadas con máscaras espeluznantes que recuerdan a la figura del Krampus, el cual es representado durante la carrera de todas las formas imaginables. Provistos de antorchas y carrozas, los krampus se abren paso por las calles asustando y fustigando a mayores y niños con sus ramas de abedul.

Esta cabalgata demoníaca se representa cada 5 de Diciembre en países como Austria, Alemania, Eslovenia o la República Checa y es uno de los mayores atractivos turísticos durante estas fechas.

El elemento más importante y llamativo de las Krampuslauf son las máscaras exhibidas durante el desfile, las cuales son talladas manualmente por artistas especializados.




La Krampusnacht es un festejo internacional que no cuenta con un programa estandarizado. Mientras que en las grandes ciudades como Salzburgo, Munich o Praga se celebra con un gran desfile, en otras poblaciones los krampus deambulan por las calles  en solitario o en pequeños grupos asustando a sus vecinos y gastándoles bromas pesadas. Este es el caso de las localidades de Bad Gastein, Tamsweg o Virgen en Austria.

La tradición culmina con la visita de San Nicolás y su acompañante a los hogares de cada casa para recompensar a los niños buenos con regalos o carbón si no lo han sido. En el peor de los casos, un castigo muy inferior al que narra la leyenda. 


                                        


El Krampus en la cultura contemporánea

En los últimos años, la figura del Krampus se ha introducido en la cultura popular de todo el mundo a través del cine, la literatura o los artículos de merchandising que han reproducido su imagen en películas, novelas y suvenires para turistas. Tanto es así que en algunos países como Estados Unidos se ha importado la tradición de los desfiles y pueden verse las Krampus  Parade en algunas ciudades como Nueva York, L.A., Orlando o Philadelphia.

El Krampus es considerado en algunos países patrimonio no material de la cultura de estos pueblos, hombres y mujeres que quisieron mantener vivas las costumbres de sus antepasados como legado de una cultura. Una tradición que fue perseguida y prohibida pero que actualmente ha traspasado sus fronteras y se ha extendido por distintos puntos del globo terráqueo. La pregunta ahora es, ¿cuánto tardará este fenómeno en llegar a nuestro país? 





¡Feliz Navidad!



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