En el Pirineo occidental, superado el valle de Baztán y a escasa distancia de la frontera con Francia, se encuentra Zugarramurdi, un lugar marcado por la tragedia. Es conocido como el pueblo de las brujas, donde la fantasía y la realidad se mezclan en la imaginación y ofrecen al viajero un inquietante viaje al pasado. Un viaje a un tiempo de superstición y miedo. Un viaje al tiempo de las brujas.
El aker, la figura del carnero, estuvo siempre asociado al diablo y, por tanto, a la brujería
España siempre fue un país prolífico en cuanto a leyendas y mitos populares, historias que transmitidas de generación en generación asociaban sucesos locales con viejas supersticiones del folklore local. Estos relatos, repletos de invenciones, ocurrencias y datos cada vez más exagerados, dieron lugar a toda clase de criaturas fantásticas y extraños personajes que aterrorizaban a las pobres gentes de aldeas y villas. De este modo, dragones, demonios, vampiros, fantasmas o brujas fueron la causa durante siglos de cualquier mal no resuelto por las leyes vigentes. Las brujas estuvieron muy presente en la historia de nuestro país, sobre todo a partir del siglo XVII cuando, en una España sumida en la pobreza, analfabeta y profundamente religiosa, se acusó de las malas cosechas, los abortos y el envenenamiento del ganado a perversas hechiceras que confabulaban con el diablo de manera que, en un colapso de fervor religioso e histeria colectiva, se propagaron las acusaciones de brujería contra miles de mujeres y niñas inocentes. Muchas de ellas fueron objeto de persecuciones, juicios sin sentido y ejecuciones públicas llevadas a cabo por la Inquisición española dando paso a uno de los episodios más oscuros de la historia de España. Un tiempo oscuro y casi para olvidar que dejó marcadas algunas poblaciones como la que nos ocupa en esta ocasión, un pequeño pueblo de la frontera con Francia donde fueron condenadas a la hoguera más de sesenta personas acusadas de brujería.
“A la hechicera no la dejarás que viva...”
Éxodo, 3, 22
La aldea de las brujas
Nuestro viaje pone rumbo al norte, muy al norte, a un destino cuyo pasado corresponde a una de las páginas más oscuras de la historia de España. Zugarramurdi, en la comunidad de Navarra, es un pequeño pueblo de poco más de 200 habitantes enclavado en el Pirineo occidental, rozando la frontera con Francia. Sus calles y caseríos blancos contrastan con la inagotable paleta de verdes que colorean su entorno. Un lugar hoy apacible pero que guarda sin embargo un pasado espeluznante y repleto de leyendas.
Dicen que todavía en estos pueblos embrujados se oyen las voces del diablo. Que en estas tierras húmedas y escurridizas persiste un estado de ánimo un tanto especial. Desde los primeros tiempos los habitantes de esta región estuvieron muy ligados a la tierra, a sus ritos y a sus costumbres, una cultura que se desarrolló durante siglos y continuó de forma clandestina con la llegada del cristianismo. Hoy en día se ha convertido en folklore pero hubo un tiempo en que estas prácticas fueron motivo de pena capital.
De modo que si observamos en las puertas de las viejas casonas una flor de cardo, no debemos extrañarnos. Aquí la superstición y las antiguas tradiciones permanecen vivas y todavía se cree que el heguzkilorre, la flor del sol, sirve como hace siglos para espantar los malos espíritus. Y es que Navarra tiene un pasado embrujado. Porque la brujería fue aquí un fenómeno social de gran trascendencia durante los siglos XVI y XVII. Zugarramurdi fue el foco más importante de esta epidemia brujeril y en la actualidad son varios los lugares en la aldea donde se recuerda su historia.
“...Y digo que son frías –las unturas- que nos privan de todos los sentimientos en untándolos con ellas, y quedamos tendidas y desnudas en el suelo, y entonces dicen que en la fantasía pasamos todo aquello que nos parece pasar verdaderamente.”
La Cañizares, bruja cervantina. El coloquio de los perros, 1613. Miguel de Cervantes
“Lo que aquellos señores perseguían solo existía en su mente, del mismo modo que los gigantes solo existían en la mente de Don Quijote.”
Mikel Azurmendi. Autor de 'Las Brujasw de Zugarramurdi. La historia del aquelarre y la inquisición'
Cuevas de Zugarramurdi
En el viejo camino del oeste, cerca del casco urbano, se encuentra el lugar más visitado del pueblo, las cuevas de Zugarramurdi. Se trata de un conjunto natural de impresionante belleza formado por grandes grutas rocosas, cascadas, frondosos árboles y caminos estrechos. El arroyo Orabidea, que según su denominación en euskera "Infernuko erreka" nace en el mismo infierno, ha excavado durante millones de años un túnel natural de dimensiones gigantescas al paso de uno de sus afluentes, la regata del infierno.
Partes del recorrido de las cuevas de Zugarramurdi
La visita comienza tras rebasar la entrada principal del recinto. La vegetación es salvaje y exuberante. Un camino de hayas, robles, castaños y pinos nos hace descender hasta el ‘Puente del Diablo’ y cruzar la regata del infierno, el riachuelo de aguas cristalinas que dio forma a las cuevas. Este lado de la regata está lleno de cavidades rocosas que sirvieron durante los siglos XVIII y XIX como escondite de bandoleros y alijos de contrabando. El paisaje es completamente bucólico y da pie a que la imaginación vuele sin control entre sus hojas. No es difícil imaginar que existieron brujas aquí.
Y llegamos a la Gran Cueva, el lugar más conocido de Zugarramurdi y el centro neurálgico de su historia negra. Este impresionante túnel kárstico de 120 metros de largo, con alturas de hasta 12 metros y dos galerías elevadas, es el escenario donde la leyenda sitúa la celebración de los aquelarres, las fiestas rituales que la Inquisición juzgó como culto demoníaco. Pero nada de eso ocurrió. O sí. Lo cierto es que desde tiempos muy remotos, los habitantes de Zugarramurdi sí realizaban aquí sus fiestas en honor a dioses paganos, pero no al diablo como afirmaba la Iglesia sino a divinidades asociadas a la tierra y la naturaleza, -como la gran diosa madre Ama Lur- y continuaron clandestinamente a espaldas del catolicismo. Estas celebraciones podían incluir la ingesta de comida, alcohol, alucinógenos y prácticas sexuales que se alargaban durante días y su revelación accidental fue lo que desató el conflicto.
La bóveda y amplitud de la cueva nos da una impresión de la gran cantidad de personas que pudo acoger en su interior durante estos aquelarres. Las paredes muestran la erosión del agua dividiendo la cueva en varios niveles de profundidad, creando formas fantasmagóricas y juegos de luces que a la luz de las hogueras y debidamente sugestionado, podrían haber convertido esta gruta en un lugar completamente mágico, un lugar sagrado para acceder a la divinidad.
Bóveda principal de la gran cueva de Zugarramurdi
El Aquelarre
La esencia del delito llamado crimen magiae, que llevaría a miles de personas a la hoguera, era la asistencia al Sabbat o aquelarre. Los aquellares eran, según manifestaron las brujas, reuniones macabras y obscenas, presididas por una figura diabólica mitad hombre mitad macho cabrío, donde nuevos y viejos brujos juraban hacer el mal y se sumergían en una desenfrenada fiesta de sexo, comida y baile.
El camino nos devuelve al río y nos conduce hasta una explanada en el claro del bosque. Aquí se encuentran los hornos de cal construidos en el siglo XVIII y otra cavidad rocosa llamada la ‘pequeña cueva’ donde se hallaron restos paleolíticos humanos y de animales.
Como si de un ciclo vital, rito de paso o un camino de aprendizaje se tratara, el recorrido finaliza donde comienza el mito. Tras cruzar de nuevo el río, el camino asciende hasta una extensión de hierba verde llamada por los habitantes en lengua vascuence ‘akel-arre’ -‘el prado del macho cabrío’-, nombre con el que la Inquisición española denominó al conjunto de estas prácticas diabólicas y que ha terminado por representar cualquier reunión de brujas. Por último, a la derecha del camino frente al prado se abre la ‘Cueva del Akelarre’ donde según los inquisidores se hacían los pactos con el diablo que tomaba forma de carnero y se cocinaban los niños no bautizados en el interior de una gran hoya. En esta cueva termina una visita cultural llena de historia pero sobre todo de naturaleza y de paisajes únicos. Aquí es donde termina la historia y comienza la leyenda.
“A veces parece asimismo que hay miedo a la memoria y que la fidelidad al recuerdo es algo que asusta...”
Julio Caro Baroja
Folleto informativo:
Museo de la brujería
Junto a las famosas cuevas, otro de los espacios que recuerdan la persecución sufrida en esta aldea es el Museo de las Brujas de Zugarramurdi. Inaugurado en 2007 y alojado en el antiguo hospital de la localidad, este museo aborda todas las cuestiones relacionadas con el mundo de la brujería a la vez que retrata la sociedad navarra del siglo XVII.
La historia ha querido que la memoria de Zugarramurdi quede para siempre unida al proceso de la Inquisición por el que en 1610 una treintena de personas naturales de esta localidad fueran ajusticiadas de manera despiadada. Son diversos los argumentos que tratan de esclarecer aquellos hechos; por un lado, el aislamiento del norte de Navarra favoreció la conservación de teorías de adoración al diablo y de remedios naturales que quizás se confundieron con brujería; por otro lado, las luchas entre familias y rencillas vecinales favorecieron envidias que provocaron numerosas acusaciones falsas. Para arrojar luz a todo este trágico acontecimiento las siguientes salas presentan un recorrido por la comarca de Xareta a través de su historia, sus costumbres y sus mitos.
Túnicas fantasmagóricas de los inquisidores del Santo Oficio en el siglo XVII
n la primera planta se recrea la forma de vida de Zugrramurdi durante el siglo XVII y el proceso inquisitorial gracias a proyecciones audiovisuales, atractivas escenografías y pantallas interactivas. Descubrimos el nacimiento del mito con María Ximilegui que, tras su llegada a Zugarramurdi, participó en los aquelarres y más tarde se arrepintió confesando de lo que cada noche allí acontecía. Así comenzó la mayor cacería de brujas de España.
La sala más importante y razón de ser del museo es el bosque simbólico donde aparecen escritos los nombres de todas las víctimas. Se recrean las vestimentas de los inquisidores, las jaulas donde los acusados fueron transportados hasta Logroño y algunos instrumentos de tortura empleados en los interrogatorios.
1609-1614. El Proceso
Las historias de brujas llegaron a oídos del Santo Oficio. Tras su visita a la zona, los inquisidores Juan del Valle Alvarado y Alonso Becerra creyeron haber encontrado una secta de brujos. Su trabajo culminó en el Auto de Fé de Logroño de 1610 con la quema de 11 personas y diversos castigos a otras 42 más. Tras el Auto, se generó tal histeria colectiva que el norte de Navarra se llenó de brujas y embrujados. Para frenar el revuelo, el escéptico inquisidor Alonso de Salazar y Frías viajó a la zona con 1802 confesiones de brujería y más de 5.000 nombres. Quedaban por delante tres años del mayor proceso de brujería que conoce la historia.
Puede verse también cómo vestían aquellas mujeres sanadoras, conocidas como sorgin o sorginas, así como el interior de una casa común y los utensilios y remedios naturales que usaban para curar todo tipo de males de la época.
La segunda planta acoge la mitología, la sociedad matriarcal y la figura de la hechicera –sorgin- presentes en Navarra desde los primeros documentos aparecidos hasta los últimos estudios realizados por el historiador José Miguel de Barandiarán. A través de exposiciones y audiovisuales, el museo expone la sabiduría ancestral que poseían las mujeres de antaño, que usaban el poder de la naturaleza para aplicar remedios a enfermedades.
“En el aprecio que los antiguos vascos tuvieron a la mujer influyó probablemente el papel preminente que ésta desempeñara en varios aspectos importantes de la vida familiar. (...) Ella dirigía las funciones del culto doméstico, lo cual elevaba su dignidad y prestigio que, a su vez, favorecían la situación social y política de la mujer.”
José Miguel de Barandiarán. Mitología vasca
Cae la noche en Zugarramurdi y nosotros nos retiramos con algunas respuestas y muchas más preguntas, pero sobretodo con la idea de cómo la superstición, el aislacionismo y el fervor religioso es capaz de convertir a la razón humana en una pesadilla de monstruos goyescos.
Ilustración de una típica bruja anglosajona del siglo XVIII
El templo de Debod es uno de los grandes tesoros que esconde Madrid. Fue un regalo de Egipto a nuestro país y actualmente en pleno centro de la capital, más de 2000 años después de su construcción, sigue fascinando a cualquiera que lo visita.
Madrid es una ciudad sorprendente, una metrópolis moderna y activa donde conviven el pasado centenario y las tendencias contemporáneas más vanguardistas propias de una capital europea. Y resulta sorprendente porque en este callejero de contrastes puedes encontrar algunos lugares fascinantes que parecen haberse transportado en el tiempo, una suerte de oasis estéticos que asombran y desconciertan a los visitantes como es el caso del templo de Debod, situado en lo alto de la Montaña del Príncipe Pío, en pleno centro de Madrid. Se trata del tercer templo más visitado de la ciudad, con casi medio millón de visitas anuales, además de ser la construcción más antigua que conserva la capital. No es la última extravagancia de un jeque árabe ni la residencia veraniega de ningún faraón, el templo de Debod es una auténtica construcción egipcia trasladada sillar a sillar a Madrid a principios de los años sesenta. Pero, ¿cómo ha llegado el templo hasta aquí? Vamos a verlo.
UN REGALO DE EGIPTO
Hace unos 2.200 años, el rey nubio Adijalamani de Meroe ordenó levantar una pequeña capilla en honor a los dioses Amón e Isis en la localidad de Debod, al sur de Egipto. Debod se encontraba a unos 16 kilómetros de Asuán, en territorio de la Baja Nubia, y era no solo un lugar de tránsito hasta los templos de Filé y Elefantina sino también el límite natural con la primera catarata del Nilo y la frontera meridional del reino de Egipto. Durante muchos años el templo fue un lugar importante con gran afluencia de peregrinos, por ello siglos después, en época ptolemáica fue ampliado con nuevas dependencias y, ya como provincia del Imperio Romano, reformado por los emperadores Augusto y Tiberio.
A mediados del siglo XX el gobierno de la república de Egipto proyectó la construcción de la presa de Asuán, una gran obra hidráulica que abastecería de energía y recursos a buena parte de la población pero que sumiría bajo las aguas algunas de las construcciones más importantes de Egipto. La UNESCO, en una carta del 6 de Abril de 1959, efectuó un llamamiento de colaboración a todos los gobiernos del mundo para salvaguardar los monumentos que, inevitablemente, iban a desaparecer si no se efectuaba un rescate internacional.
España y otros muchos países acudieron a la llamada de la UNESCO aportando recursos económicos, técnicos y humanos y tras realizarse los estudios correspondientes fue necesario trasladar 14 monumentos, entre todos ellos el gran templo de Abu Simbel. En agradecimiento, el estado egipcio “donaría” a los países más voluntariosos cuatro de los templos salvados. Así, el templo de Dendur fue donado a los Estados Unidos, el de Ellesiya a Italia, Taffa a los Países Bajos y el templo de Debod, el premio gordo, a España.
TRASLADO PIEDRA A PIEDRA
En 1960 se constituyó el llamado 'Comité Español para el salvamento de los tesoros arqueológicos de Nubia' realizándose siete campañas arqueológicas y una aportación de fondos por parte del Gobierno español. A cambio, la adjudicación del templo de Debod a España se realizó el 30 de Abril de 1968 por la que se ofrecía “el templo de Debod al Gobierno español y a su pueblo en consideración a sus esfuerzos en la contribución a la salvaguarda de los templos de Abu Simbel“.
El 18 de junio de 1970 llegó a Valencia desde Alejandría el barco que transportaba los bloques del templo y una vez en tierra fueron transportados por carretera hasta Madrid. Para su reconstrucción, el comité decidió seguir la teoría arquitectónica de restauración llamada anastylosis que consistía en la total reconstrucción del aspecto original del templo. Para ello se sustituyeron los sillares perdidos por otros nuevos empleando una piedra blanda de diferente color procedente de las canteras de Salamanca de forma que se pudiera distinguir las partes antiguas de las nuevas en el edificio reconstruido.
Finalmente, tras dos intensos años de trabajo y esfuerzo en la reconstrucción del monumento, el día 18 de julio de 1972 fue inaugurado el Templo de Debod. Fue un proceso complicado ya que, además de no tener buenos planos, en el desmantelamiento y transporte del templo se perdieron algunas piezas del conjunto dividido en más de 1300 bloques. Desde entonces y gracias al esfuerzo de diplomáticos, catedráticos, arqueólogos e historiadores de nuestro país, Madrid tomaba un aspecto faraónico donde los dioses egipcios, ajenos a nuestro tiempo, serían observados por miles de visitantes.
EL TEMPLO ORIGINAL
La imagen actual, pese a su belleza arquitectónica, no refleja dignamente lo que un día fuera un templo egipcio de época ptolemáica con avenidas, pilonos, embarcadero, estancias reales y sacerdotales, relieves policromados e imágenes sagradas. Lamentablemente, el tiempo y la rapiña redujeron el templo a ruinas, la antigua avenida, el recinto amurallado y los relieves exteriores se perdieron, todas las dependencias internas fueron saqueadas y los tres pilonos que custodiaban el acceso al recinto quedaron reducidos a sus dos últimos pórticos.
El edificio principal se encuentra en relativo buen estado, tiene unas dimensiones de 75 x 54 metros aproximados y consta de dos plantas. En la planta baja, atravesado el vestíbulo, se encuentra el núcleo del santuario, la capillade Adijalamani. Es la parte más antigua del templo y contiene relieves del rey en escenas de adoración a los dioses y sacrificios rituales. Otra de las estancias importantes es el llamado Mammisi, añadido en época romana. La palabra, que proviene del copto y significa «lugar de nacimiento», hace alusión a la sala donde la diosa venerada en el templo daba a luz, celebrándose en dicho lugar el «misterio del nacimiento divino». Esta planta se completa con el Uabet –destinada a la purificación de los sacerdotes-, la sala del naos –dedicada a los dioses de la región-, y capillas auxiliares.
En la planta superior se encuentran la capilla osiriaca, techada porque según el mito el agua de lluvia no debía tocar al dios Osiris, venerado en su interior. El resto de la planta era ocupada por una amplia terraza donde tenían lugar importantes ceremonias solares. Después de su traslado, la terraza fue cubierta y utilizada como espacio expositivo.
Actualmente el templo se encuentra cerrado por problemas de conservación y se estudia el futuro del monumento, que pasa por la reconversión en museo de sí mismo. Aún así, el templo continúa recibiendo miles de visitas diarias que gustan de pasear entre sus jardines y disfrutar de una de las mejores puestas de sol de la ciudad. Porque es al anochecer, bajo la luz de los focos, cuando Debod parece recuperar toda el aura de misterio y romanticismo que fascinó a exploradores y viajeros de todos los tiempos.
"El templo de Debod aúna no solamente el misterio y la magia que rodean al mundo egipcio sino también la curiosidad de tener un objeto tan desacorde con la arquitectura que lo rodea y que en definitiva convierten el parque de la Montaña en un lugar tan especial."
Nacho Ares (Egiptólogo / Director de Ser Historia)
Puedes escuchar el podcast del programa 'Pretérito imperfecto' de la cadena Ser dedicadao al templo de Debod.
‘Van Gogh Alive’, la exposición
multimedia más visitada del mundo, propone al espectador una experiencia multisensorial que
combina más de 3.000 imágenes en movimiento, luz y música de manera envolvente. Más de cinco millones de espectadores ya han vivido esta experiencia a lo largo de una gira que ha visitado Roma, Berlín, Pekín, Moscú, Phoenix o Bogotá.
Es la exposición multimedia y multisensorial
más visitada del mundo y desde el próximo 13 de septiembre hasta el 16 de
diciembre podrá disfrutarse en Alicante. ‘Van Gogh Alive – The Experience’,
creada por la empresa australiana “Grande Exhibitions”, llega a la Comunidad
Valenciana dispuesta a enamorar al gran público con una experiencia envolvente que
combina 3.000 imágenes en movimiento, luz y música y que propone una manera
única de acercarse a la obra y la personalidad del gran genio de la pintura.
Tras su estreno en Sevilla, la
Lonja del Pescado de Alicante es la segunda parada en la gira española de ‘Van
Gogh Alive – The Experience’, organizada por Nomad Art, que ha recorrido hasta
el momento alrededor de 40 ciudades de todo el mundo siendo visitada hasta el
momento por millones de personas.
La muestra se presentó en rueda
de prensa en la que participaron el alcalde de Alicante, Luis Barcala, la
concejala de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, María Dolores Padilla, la
coordinadora de la sala de exposiciones Lonja del Pescado, Catalina Rodríguez,
la directora de Van Gogh Alive, Elena Goroskova y la fundadora de Nomad Art,
Julia Selivanova. “Nos sentimos muy orgullosos de ser los exhibidores
exclusivos de Van Gogh Alive en España y esperamos que esta experiencia
multimedia sea un éxito en Alicante y en todas las ciudades por donde pasará la
gira 2018-2020”, declaró Julia en nombre de Nomad Art.
Durante más de un siglo las obras
de Vincent Van Gogh se han expuesto en los museos más prestigiosos del mundo,
pero nunca así. No se trata de una exposición de arte corriente, sino de una experiencia
multisensorial en la que la obra del pintor holandés cobra vida delante de
nuestros ojos. Eso hace de ‘Van Gogh Alive – The Experience’ una propuesta
cultural perfecta para todos los públicos, desde los entendidos en arte a
aquellos que se acercan por primera vez a la obra del artista. Adultos, jóvenes
y niños disfrutan por igual de una experiencia que combina el genio artístico
de Van Gogh, el entretenimiento y el carácter didáctico. El espectador tiene la
opción de pasear libremente por la sala de exposiciones o sencillamente
recostarse en un puf y dejarse envolver por una poderosa y vibrante sinfonía de
luces, colores y sonidos ofrecida gracias a la innovadora tecnología
SENSORY4TM.
Más de 3.000 imágenesen pantallas
de seis metros de altura transforman cada superficie y cubren paredes, columnas
e incluso los suelos. A esa escala, las vibrantes formas y colores del trabajo
de Van Gogh se vuelven aún más impresionantes. Esto permite disfrutar de todos
los detalles de las obras e incluso contemplar el oscilar de las constelaciones
que Van Gogh plasmó en La noche estrellada, el célebre cuadro de Los Girasoles
o ver cómo emprenden el vuelo los pájaros de su famoso Trigal con cuervos,
además de dejarse impresionar por el carácter único y misterioso de sus
autorretratos o el familiar cuadro de El Dormitorio de Arlés.
Una experiencia inédita en España
“Hasta ahora no se había visto
nada parecido en España. No estás viendo el cuadro, el cuadro te está
absorbiendo, te rodea, está por todos lados”, subrayó Elena Goroskova.
La propuesta que Nomad Art trae a
Alicante ofrece también la oportunidad de examinar las fuentes de inspiración
de Van Gogh, su vida, sus pensamientos y su estado de ánimo a través de
paneles, fotografías y vídeos que retratan su prolífico periodo de trabajo
entre los años 1880 y 1890. La exposición cuenta igualmente con un córner
reservado para los niños y también una sala de arte para aprender a pintar como
Van Gogh con la ayuda de tutoriales en vídeo realizados por artistas expertos.
Esta extraordinaria experiencia
ya ha recorrido alrededor de 40 ciudades de cuatro continentes, entre ellas
Berlín, Roma, Moscú, San Petersburgo, Pekín, Santiago de Chile, Varsovia,
Bogotá, Budapest, Estambul, Phoenix, Tel Aviv o Lisboa.
Entorno Visual de Aprendijaze dedicado al estudio, difusión e investigación de la Historia del Arte. Una visión actual, global y multidisciplinar del arte de todas las épocas y en los cinco continentes.