Howard Pyle fue un ilustrador y escritor norteamericano, gran conocedor de las leyendas medievales. Se inspiró en canciones populares inglesas y escocesas para escribir 'Las alegres aventuras de Robin Hood' o 'Historia de Lancelot' y las leyendas norteamericanas con las que construir la imagen del pirata actual. Además revolucionó la ilustración empleando, por primera vez, el fotograbado y la impresión en color, técnicas que enseñaba en su propia escuela.
Los siglos XVIII y XIX pusieron de moda todas estas historias de tesoros y piratas gracias a las leyendas de héroes de batalla que estos acontecimientos habían generado… y los artistas no las pasaron por alto. Muchos pusieron su mirada romántica e innovadora en estos personajes y los envolvieron en un halo de misterio y exotismo, una combinación que produjo una atracción tan fuerte por el gran público que todavía se mantiene en la actualidad.
Por otro lado, los logros de la revolución industrial mecanizaron el uso de la imprenta, la cual originó las primeras publicaciones periódicas, noticiarios y narraciones que llegaban rápidamente a un público cada vez más numeroso. Nacieron entonces los primeros diarios y semanarios de tirada así como también cientos de cuentos infantiles y novelas de aventuras que demandaban una ilustración capaz de adaptarse a pequeños formatos, fáciles de reproducir y de entender por un público diverso.
Esta demanda fue el germen de uno de los movimientos artísticos más libres y heterogéneos que ha conocido la historia del arte y que ha producido imágenes de gran belleza e imaginación. Hablamos de la Edad de Oro de la ilustración, un periodo comprendido entre 1880 y 1920 que dio a luz a artistas como John Tenniel, Walter Crane, Arthur Rackham y un largo etcétera de artistas geniales. Pero si hay un artista vinculado a la representación de piratas y que más glorias ha otorgado a este género, ése es el norteamericano Howard Pyle.
Howard Pyle (1853-1910) es uno de los ilustradores más importantes de Estados Unidos y posiblemente el artista que mejor ha sabido plasmar la imagen de los piratas a lo largo de su carrera. Pyle creció leyendo todas estas historias de bucaneros y realizó varios viajes para documentar los relatos cortos, artículos y cuentos infantiles que en muchas ocasiones él mismo escribía e ilustraba. Todo este material fue recopilado y publicado póstumamente como ‘El libro de los piratas de Howard Pyle’ en 1921, convirtiéndose en la obra definitiva sobre éstas ilustraciones y fuente recurrente de la estética del bucanero moderno.
Pyle obtuvo reconocimiento rápidamente y a temprana edad lo que le permitió establece su propio taller y posteriormente su propia academia de pintura en su ciudad natal, Wilmington, Delawere, de donde nació la Escuela de Brandywine Valley.
Algunos de los mejores ilustradores estadounidenses salieron de esta escuela y continuaron el legado de Howard Pyle tras su muerte como los artistas N.C. Wyet (1882-1945), ilustrador de la primera edición de ‘La isla del teroso’ (1911) y Frank Schoonover.
LA CAPTURA DE BARBANEGRA Jean-León Gérôme. 1869. North Carolina Maritime Museum. EE.UU.
La captura de Barbanegra es una de las obras que mejor representa al pirata más temido de su época y uno de los más conocidos en la actualidad pero también el gusto de Jean-León Gérôme por enaltecer las pequeñas grandes batallas de la historia.
Barbanegra fue uno de los piratas más temidos de su época y uno de los más conocidos actualmenteGérôme fue un pintor que destacó por su
No podemos terminar este
apartado, sin hacer alusión a una de las obras más importantes que seguro hemos
visto alguna vez en libros de historia y películas de aventuras. Se trata de
‘La captura de Barbanegra’ del artista francés Jean-León Gérôme de 1920.
Gérôme fue un artista francés,
pintor de historia, apasionado del detalle, lo anecdótico y creador de composiciones
casi cinematográficas, alejadas de las composiciones y temas habituales. El
pintor captura en este lienzo de manera vibrante el momento decisivo de la
captura de Barbanegra a manos del general británico Robert Maynard el 2 de
diciembre de 1718.
En el centro de la imagen, las
dos figuras se baten heroicamente y con rabia en un espacio donde el movimiento
invade toda la acción. Los protagonistas se sitúan en un fondo de batalla, con
personajes envueltos en acciones violentas propias de un abordaje y con las
inclemencias del mar y el viento presentes en todo el escenario, elementos
todos ellos representados de manera que refuerzan el dinamismo de la obra. Solo
hay un detalle en el cuadro en el que el movimiento parece detenerse y es el
ojo de Barbanegra. Su mirada se representa clavada en su enemigo en un último
ademán siniestro antes de ser ajusticiado por más de 5 disparos. Gérôme
convierte así una escena intrascendente para la historia general en una gesta
heroica a la altura de reyes o dioses grecorromanos.
EL AUTOR
Jean-Léon Gérôme (Vesoul, 11 de mayo de 1824-París, 10 de enero de 1904) fue un pintor y escultor francés academicista cuyas obras son, por lo general, de tema histórico, mitológico, orientalismo, retratos y otros temas, con lo que lleva al Academicismo tradicional a un clímax artístico. Es considerado uno de los pintores más importantes de este período académico, y además de ser pintor y escultor, fue también un maestro con una larga lista de estudiantes.
Algunas de sus obras más famosas son: Pollice Verso (1872), Mercado de esclavos (1966), Napoleón Bonaparte ante la esfinge (1868), Encantador de Serpientes (1870)
CASTILLO DE SAN FELIPE DEL MORRO 1539-1587. San Juan. Puerto Rico
Nuestro viaje por el Mar Caribe aterriza en uno de los lugares más fotografiados de Puerto Rico, es El Castillo de San Felipe del Morro.
Nuestro viaje por el Mar Caribe aterriza en uno de los lugares más fotografiados de Puerto Rico, es El Castillo de San Felipe del Morro.
Reconocido en 1983 como Patrimonio Mundial, este castillo fue construido por los españoles para defender la entrada de la bahía de San Juan. En 1595, la primitiva fortaleza fue atacada sin éxito por el corsario más importante de Inglaterra, Sir Francis Drake. Por ello, la corona española mandó a los ingenieros militares Juan de Tejeda y Bautista Antonelli la reedificación del edificio, los cuales rediseñaron la apariencia actual del Castillo de San Felipe.
Existen otras construcciones repartidas por el Caribe que custodiaron igualmente las colonias americanas, son muchas, como la de San Felipe en la República Dominicana, las ruinas de la ciudad de Port Royal en Jamaica o el Castillo de San Marcos en San Agustín, Florida, EE.UU.
A partir del último cuarto del siglo XX este patrimonio puso en valor sus valores históricos, culturales y patrimoniales. Esperamos que este viaje ayude a defender y proteger este legado tan diverso para el disfrute de las actuales y futuras generaciones.